Luna de día

No te contaron cuentos, de aquellos para ir a dormir, tal vez porque la tele se te apaga rápido en cuanto pozas la cabeza sobre la almohada.

Aquí el intento de un cuento para ti, en agradecimiento por tu voz leyendo  historias a luz bajita.

"Hacía unos días que la ciudad no brillaba así, bajo un cielo despejado y el sol cayendo tibiecito sobre aquella casa. La luz allí desprende arte. Parece que en ese hogar todo está pintado a mano y en el centro de la habitación estaba él, el niño que todos decían que había sido tocado por una estrella. Aunque ya no era tan pequeño, el brillo estaba intacto, como una chispa ajena a este mundo. 

Había vuelto por esos lares por unas cuantas misiones para recargar energía vital. El ingenio de este genio estrellado tiene algunos rituales, y para ello la presencia de la luna llena hoy se hace necesaria. Algunas otras estrellas avistaron su tránsito en el cielo y le advirtieron que se vienen más aventuras, es por ello que ha de estar atento. Este ser humano ha de prepararse. El tiempo le recuerda que como cada ciclo, podrá ver la luna llena tanto de día como de noche. 

En ese azar de creatividad viva, buscó con la vista a su progenitora, ese es el primer paso. La toma de la mano y la guía por un caminito que guia hacia arriba, un poquito más cerca del cielo.  Ambos se sientan sobre las nubes que parecen estar quietas, él se lleva las manos a la cabeza removiendo su pelo como si de allí saliesen hilos conectores, los une a los de su madre y en un silencio muy cómodo empiezan a sentir. Como tercer paso de este encanto cierran los ojos, solo así pueden entender el poder especial de una conexión fascinante; ambos miran en la misma dirección logrando una sensación de quietud congelada en el tiempo. 

Lo que viene después, nadie lo sabe, solo él, solo ella, solamente los dos; no obstante, se puede asegurar que el alma allí recuerda y que el corazón encuentra descanso, como si una burbuja envolviese sus mágicas historias bajo un conjuro protector de un abrazo largo y tendido, con eso sellan el ritual. 

No hay preguntas, hay respuestas silenciosas que se muestran con unas cómplices sonrisas, de esas que se quedaron pegadas fruto del afectuoso efecto lunar. Y así, finalmente con la energía restaurada, él como estrella reconoce su camino bajo la luna de día."

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